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julio 22, 2010 at 7:58 pm Deja un comentario

Algo nuevo…

Hace tiempo no hemos escrito, ni publicado nada respecto a nuestra ciudad. Les pidedimo disculpas.

Estamos preparando material para poder subir nuevamente, de todas maneras si tienen noticias relacionadas a nuestra ciudad, los espacios urbanos, áreas verdes… actividades, etc. escribanos un correo a contacto@canvis.cl , estamos felices de publicarlas.

La idea es poder generar conciencia respecto a nuestra comuna, ciudad o el lugar en donde vivimos.

Muchas gracias!

julio 15, 2010 at 11:18 pm 1 comentario

Santiago…

opacado por la contaminación

¿Qué sucede en la comuna de santiago? ¿Por qué a pesar del arbolado urbano aun se ve opaco? ¿Tiene relación con la contaminación de la comuna o con el verde de sus árboles?…

Olga Margarita Pozo Henríquez


Las principales calles de esta comuna están arboladas y a pesar de ello sigue gris, esto se debe a que el verde de su arbolado urbano es más oscuro y opaco que del que debería ser en condiciones naturales. Si se pone atención en las calles, específicamente en los árboles, se observa que el verde existente no es vivo, al contrario, lo que se aprecia es un verde oscuro y opaco, lo que limita el cumplimiento de una de las principales funciones del arbolado urbano, acercar la naturaleza a la urbanidad de la ciudad y en este caso, de la comuna de Santiago. Este problema se debería a las condiciones de estrés a las que constantemente están sometidas las especies y la principal sería la contaminación.

Santiago, es una de las comunas que tiene los índices de contaminación más altos de la ciudad producto de todos los gases liberados por el transporte, empresas e incluso por la polución provocada por sus propios habitantes. Este seria el principal factor que impediría el normal desarrollo de sus especies arbóreas, opacando y oscureciendo su follaje e incluso su tallo.

A pesar de ello, el arbolado de esta comuna entrega múltiples beneficios. Es solo cosa de observar una de las avenidas más concurridas y transitadas de esta comuna, La Alameda (Libertador Bernardo O’Higgins), que gracias a su bandejón central transforma un escenario caótico siendo un escape a la selva de edificaciones, automóviles, urbanidad en general.

No solo es un escape, también es un elemento de contraste que aporta belleza al paisaje y mejora psicológicamente la calidad de vida de sus habitantes, transmitiendo tranquilidad al agitado mundo de la ciudad. Al caminar por el bandejón se disfruta de la belleza del arbolado y del césped actuando estos como una barrera y dando al ciudadano una alternativa mas atractiva para recorrer esta calle, esto gracias a las especies presentes, como los ciruelos (Prunus ceracifera) que aportan valor estético al paisaje por su característico color rojizo, plátanos orientales (Platanus orientalis) que por su envergadura dan mayor belleza al paisaje. Estas especies cuentan con el espacio suficiente para tener un buen desarrollo radicular y una mantención adecuada ya que no se observan raíces superficiales ni debilidad es los árboles, se observaban especies firmes y bien ancladas, salvo algunas excepciones las cuales son un peligro latente por estar mal equilibrados en su estructura (totalmente diagonales).

El plátano oriental también se encontró en las veredas de esta avenida, como en una de las calles mas emblemática de los universitarios, Republica, la cual esta colmada de múltiples institutos y universidades con una arquitectura mas bien antigua. Esta calle junto a La Alameda esta completamente arbolada con estas especies, es un arbolado de alineación. A pesar de ello, se aprecia un gran contraste al compararlas, en La Alameda la especie tiene un espacio mas limitado lo cual dificulta su desarrollo radicular, además de estar sometida al estrés de la radiación transmitida por el sol y aumentada por el pavimento y la contaminación constante a la cual esta expuesta. A pesar de ello se aprecia una gran envergadura en su tamaño, una estructura bien equilibrada ayudada por la poda, la cual no va en perjuicio del árbol, sino como ayuda para realzar su belleza.

Pero todo lo dicho anteriormente no se compara al estado de la calle Republica, la cual es un ejemplo tanto de mantención como de ubicación de su arbolado, colocados de tal manera de generar un microclima dentro de esta calle gracias al tamaño alcanzado y a la casi nula poda que existió que solo se encargó de guiarlos promoviendo la forma natural de sus copas, son árboles frondosos aportando sombra tanto a la calle como a la vereda, tienen el espacio suficiente para un buen desarrollo radicular y por lo visto una buena mantención al no observar raíces superficiales, debilidad ni signos de enfermedad.

Contrastando con esta realidad se observan calles como San Diego y Bascuñan Guerrero, las cuales no cuentan con un gran arbolado urbano, de hecho esta ultima, por ser remodelada hace poco tiempo no tiene un arbolado urbano, solo se aprecia una que otra especie joven trasplantada recientemente como melia (Melia azedarach) y Falsa acacia (Robinia pseudoacacia), dentro de las que se pudo identificar. En San Diego el arbolado era deficiente por la mala ubicación en que estas especies se ubicaron, de inmediato se aprecia que no se contempló la envergadura final de los plátanos orientales adultos ya que la copa de estos no tienen el especio suficiente para desarrollarse chocando con los edificios cercanos, esto provoca un desequilibrio en la estructura del árbol y tomando en cuenta que estos no son regados constantemente, se puede inferir que sus raíces no son profundas por lo cual su anclaje no debe ser el apropiado. Más que aporte a la calle, es un real peligro para la población.

En calles residenciales como Los Tulipanes, Fucsias, San Agustín, Retamos, Mirador, Pedro Montt, Tucapel, Toesca, Conferencia entre otras, la realidad es diferente, se observan especies como melia, Schinus Molle, ciruelos, parquinsonia (Parkinsonia aculeata), liquidambar (Liquidambar styraciflua), entre otras. Estas especies cuentan con un espacio adecuado pero no optimo para su desarrollo, la mayoría sufre de escasez de agua, ya que esta es dada solo por los residentes los cuales no siempre riegan estos árboles, a pasar de ello no se observan raíces superficiales, salvo algunos casos en que han sido erradicados por la destrucción del pavimento, muestra clara de falta de agua o de algún problema en el suelo. Por lo anterior, estas especies deben contar con un anclaje no muy profundo, pero tomando en cuenta las condiciones climáticas de la comuna, no son necesarias. El suelo puede tener algún tipo de carencia en nutrientes, en este caso N por la presencia de especies con coloración mas amarillenta de lo normal.

Pero la gran mayoría esta bien mantenida y aporta un mayor beneficio a la comunidad mejorando la calidad de vida dando valor estético gracias a los contrastes de color de las diferentes especies, disminuyendo los extremos climáticos por el follaje, el cual es bien mantenido por la poda realizada por la municipalidad, aunque esto se podría potenciar capacitando a los trabajadores. Existen excepciones como en la calle Tucapel y Toesca la cual presenta una poda tardía, por lo cual la herida producida, al ser grande, no alcanza a cicatrizarse siendo foco de enfermedades en varios de estos árboles. A pesar de ello el daño de erradicarlos seria mayor para estas calles al quedar sin un arbolado urbano adecuado.

Normalmente, la población no toma en cuenta el arbolado, es mas, pasa a ser un elemento mas del paisaje sin mayor relevancia, pero cuando una calle carece de este, inmediatamente se observa un cambio en la percepción de la población, e incluso llega a provocar descontento en esta, como el caso de Bascuñan Guerrero.

En términos generales, el arbolado urbano de la comuna de Santiago es bastante bueno y bien ubicado, salvo algunas excepciones ya mencionadas, La poda, es un aporte mas que un perjuicio, aunque aun falta capacitación a los trabajadores, por ser hecha sólo por cablerio y por peligro de accidente, pero no se toma en cuenta que con mayor conocimiento, esta puede estimular el desarrollo de las especies. El espacio con que cuentan es adecuado, pero no optimo, por lo cual el estrés provocado es en grado menor al normal y sumado al poco riego, se puede inferir un anclaje mas bien deficiente, para ello se aconseja dar mayor importancia al riego del arbolado, realizándolo de forma constante. Para saber si este factor es un peligro real para la población se debería hacer una evaluación más exhaustiva. El crecimiento de las especies no es vigoroso por las múltiples condiciones de estrés a las cuales están expuestas, pero aun así alcanzan un gran tamaño en su adultez lo que se traduce en el cumplimiento de las funciones por las cuales fueron colocados, por y para la población.

julio 1, 2008 at 2:23 am 1 comentario

MACÚL

DE CÓMO ENCONTRÉ A MIS HIJOS

La historia de Macul como nunca antes la habías visto.

Evelyn Quinteros Elgueta

Érase una vez un pueblo indígena poblando la comarca de Ñuñohue. Érase una vez la vida antes de lallegada de los españoles. Érase una vez un suelo fértil y un cielo limpio. Érase una vez Ñuñoa, luego érase una vez Macul.

Así me contaba mi madre la historia de nuestra vida, de nuestros valles, de nuestro suelo, de nuestra gente, de cómo las verdes praderas se transformaron en grises avenidas y de cómo los días comenzaron a ser más largos. En 1984 nací al sur de la actual Ñuñoa y me bautizaron Macul, separándome de mi madre por un límite imaginario llamado “Rodrigo de Araya”. Heredé 12,9 de superficie y 112.535 hermosos lugareños. Comenzó para mi una nueva era, con mi propio alcalde, mi propia jurisdicción, mi propia autonomía… y mis propios problemas. Conocí nuevos límites de fantasía y los nombres de mis nuevos vecinos: “Avenida Departamental” – Comuna de La Florida (al sur), “Circunvalación Américo Vespucio”- Comuna de Peñalolén (al oriente) y “Avenida Vicuña Mackena”- Comuna de San Joaquín (al poniente). Me acostumbré a mi independencia y me gustó.

De a poco, fui viendo la vida con otros ojos y fui evolucionando mi pensamiento igual como evolucionó el de las personas que en mí habitan. Descubrí que no hay nada más triste que sentirse solo, ajeno, lejos. Por eso decidí acoger a las comunidades arbóreas inmigrantes en Chile (CAIC) y les presté mis suelos para que echaran raíces. Desde aquel día no paran de agradecérmelo. Los plátanos orientales (Platanus orientalis) se alojaron en Maratón, Pedro de Valdivia y Ramón Cruz, a lo largo de todas las avenidas. Yo diría que son la comunidad más grande que recibí. Las melias (Melia azedarach) se posaron hermosas en todas las calles, aunque el grupo más antiguo y conservador decidió quedarse cuidando la casa municipal o en Maratón, Rodrigo de Araya, Pedro de Valdivia o Vicuña Mackena. Los arces (Arce pseudoplatanus y Acer negundo) prometieron cuidarme las avenidas como soldados de acero y con su talante imponente se quedaron formados en Departamental, Américo Vespucio, Rodrigo de Araya, Avenida Macul, Las Torres y Maratón. Muy arreglados llegaron los ciruelos de flor (Prunus cerasifera) a pintar mis calles de arcoiris violetas, decidieron que Quilín, Ramón Cruz, Rodrigo de Araya y otras calles pequeñas eran el lugar perfecto para promover la fiesta. El fresno europeo (Fraxinus excelsior) se quedó a vivir en Quilín con Américo Vespucio, en Avenida Macul, Maratón, Pedro de Valdivia, Departamental y Vicuña Mackena. Otros árboles llegaron más tímidos y se fueron insertando lentamente, sin la intención de invadir: liquidámbar (Liquidambar stryraciflua L.), castaño de indias rosado (Aesculus x carnea), palmera (Phoenix sp), catalpa (catalpa bignonioides), jacarandá (Jacarandá mimosifolia D) y roble negro (Quercus nigra L .).

Dicen las creencias de mis abuelos que si haces algo bueno, la madre naturaleza te devuelve algo mucho mejor, lo llaman karma. Y funciona. Recibir a todas las CAIC trajo paz a este aire saturado de smog, le hizo una invitación a la biodiversidad y la convidó a quedarse con loritos y palomas que ahora encantan mis mañanas, llegó la naturaleza a entrometerse en el cemento y a recordarme lo bello de los ritos indígenas frente a los troncos de madera, se humedeció el aire y se absorbieron los ruidos de las bocinas escandalosas en la madrugada, además las comunidades de plátanos y arces taparon lo que nadie quería ver.

¡Ay si escucharas a estos árboles cuando hablan y se organizan!, cuando me agradecen el espacio que les di y cuando buscan pretextos para complacerme. Los plátanos y álamos cautivan hasta el caminar del vagabundo y lo seducen encauzando su trayecto. Los liquidámbar, palmeras y ciruelos en flor juegan a formar contrastes con la arquitectura y se pelean el récord de quien adorna mejor los muros, edificios o inmuebles. Cada una de las comunidades sabe que su sola presencia invade las mentes de los lugareños y los relaja, los cautiva, los envuelve, actuando como psicólogos silenciosos de todos los vecinos.

Y así me transformé en mamá de las CAIC, y las quise porque formaron parte de mi, porque recordaron mi pasado y porque proyectaron mi futuro. Por eso debo lidiar con aquellas cosas que entorpecen su crecimiento y pedirle al frío que no se acerque a las melias y al agua que nunca falte para el castaño y al suelo que sea profundo y permeable para el álamo y al viento que se aleje de los catalpa y a los hombres que no generen lluvia ácida ni podas severas que dañen las copas y provoquen pudriciones.

Ahora que soy mayor comprendí por qué mis hijos se quedaron a vivir en distintas calles y ocuparon todo mi vientre para cobijarse. Entendí que los árboles de gran envergadura no podían quedarse en calles pequeñas porque la fragilidad de su madera causaría accidentes en las personas, que los que brotaran temprano y mantuvieran el color de sus hojas por mucho tiempo debían quedarse alegrando calles repletas de arquitectura, que los ciruelos tenían unas flores preciosas que debían mostrar incluso a la gente de otras comunas, que necesitaban desarrollarse rápida y vigorosamente, que los que tuviesen raíces gruesas y enormes debían conformar avenidas principales, que no importaba cuanta alergia causaran los plátanos la gente deseaba verlos impecables, asombrosos y generosos en todas las calles, que debían ser varias especies para mitigar desastres ecológicos venidos por alguna plaga con mala intención y que por sobre todas las cosas debían tolerar el polvo y la contaminación. Cada árbol en su lugar, cada color en su momento, cada espacio convertido en monumento con la sola presencia de ellos, mis niños.

Cuando yo sea anciana y no pueda hablarles, me gustaría que alguien se preocupara de las yemas apicales de mis plátanos y arces para que nunca topasen con el cableado eléctrico, me gustaría que alguien se encargara de recoger las hojas que mueren y caen para que no se obstruyan los alcantarillados ni oviductos, me gustaría que controlasen a los arces para que no se muevan de las calles grandes porque ahí sus raíces no causan problemas, quisiera también que se preocuparan de las ciruelas de los ciruelos y que las recogieran en cuanto cayeran al piso para que ningún niño sea castigado por manchar sus ropas. Me gustaría que existieran planes municipales serios donde se viera la importancia del manejo correcto de los árboles ornamentales. Me gustaría que hubiesen más agrónomos comprometidos con el paisaje, con el entorno, con sus propias raíces. Me gustaría que me recordaran por ser la comuna más linda de todo Santiago.

julio 1, 2008 at 2:19 am 3 comentarios

La Reina:

CALIDAD DE VIDA QUE HAY QUE CUIDAR

Santiago está creciendo, de eso no hay dudas: cada día se adhieren nuevos sectores a lo que denominan “zona urbana”, cambiando lo que antes eran terreno agrícolas por villas densamente pobladas; cada día nos demoramos más en llegar a nuestros lugares de estudio, trabajo; cada año el aire de nuestra ciudad se hace más sucio. Y en lo que ha significado esta expansión hemos olvidado que es nuestra calidad de vida es la que se ha visto deteriorada.

En la comuna de La Reina la situación no deja de ser distinta de lo que ocurre en el resto de Santiago: cada día destruyen casas para construir farmacias o supermercados o transforman antiguas parcelas en condominios. Cuando chica me molestaba tremendamente que tuviera que salir de La Reina para ir a comprar, tomar helado o juntarme en algún lugar con mis amigos; hoy debo decir que me llena de tranquilidad y orgullo vivir aquí ya que en ella aún se busca poder vivir un poco mejor: ciclovías, puntos de reciclaje, arbolado urbano; es una especie de comuna de transición entre la ciudad y lo rural, entre lo moderno y lo antiguo.

Todos los días cuando vuelvo de la universidad tomo Av. Ossa, reflejo de lo que la necesidad de expansión le ha hecho a nuestra ciudad: una calle amplia, con un bandejón central con pimientos jóvenes, podados en “L”, cuyas copas poco frondosas no alcanzan para armonizar las estaciones de metro y locales comerciales, ni decorar de verde el color gris del fondo, que ni siquiera permite ver el cerro Manquehue.

Lo mismo ocurre en el sector comprendido entre Larraín, José Arrieta y Tobalaba; aquí las calles cuentan con escaso arbolado urbano: unos cuantos acer negundos deteriorados, poco regados, que no otorgan sombra a los transeúntes ni enmarcan las calles. Creo que hay un factor de propiedad de los vecinos, ya que se tratan de calles con locales comerciales, colegios, y muchas casas, por lo que se “dejan estar” y se descuidan a pesar del trabajo municipal.

Sin embargo, esto es muy distinto a lo que ocurre en el resto de la comuna, donde hay una gran variedad de especies que forman ambientes, matices y sensaciones muy variados. Dejando de lado el sector del Parque Padre Hurtado (ex Intercomunal), clasifiqué en tres los tipos de arbolado urbano, según el efecto que causan, y que se adecuan a la topografía:

El primero corresponde a las calles aledañas a los canales Las Perdices, San Carlos y De Ramón, como lo son Av. Tobalaba, Las Perdices y parte de Príncipe de Gales, las cuales tienen en general asociado un pequeño parque. En ellas podemos encontrar especies añosas, de gran tamaño como sauce, quercus y árboles nativos, como quillay. Sin lugar a dudas, otorgan un ambiente de frescura debido a su frondosidad, acompañado por el movimiento del agua y de las hojas colgantes, como es el caso del sauce.

El segundo grupo es el que se encuentra hacia el oriente, lo que se llama Reina alta, desde Valenzuela Llanos hasta Álvaro Casanova, y se caracteriza por una mezcla de árboles nativos como quillay y peumo, con acer negundo y robinias pseudoacacias; estas últimas disminuyen a medida que se va subiendo hacia la cordillera. En general, las especies son menos manejadas y se encuentran medias cubiertas por enredaderas. En calles muy estrechas, hay especimenes que alcanzan grandes alturas, permitiendo un menor paso se luz solar y dando una sensación de humedad y frescura. Poco a poco se va llegando a un ambiente menos intervenido, que termina en cerro o en lugares específicos como el Parque Mahuida, constituyendo un elemento de transición.

Por último, en el tercer grupo queda el resto de la comuna, donde se encuentran variadas especies, como Robinia pseudoacacia, plátano oriental, prunos, melias, catalpas, grevilleas, liquidámbar, acer negundo, olmos y jacarandá, y aunque cada una de ellas cumple un rol específico, cabe destacar la importancia de algunas de ellas en ciertas calles.

Al tomar Simón Bolívar desde Av. Ossa, uno se encuentra con una calle demarcada por plátanos orientales de gran tamaño, pero que han sido podados más allá del requerimiento de 5m de altura establecido para el paso de automóviles, dejando apenas dos ramas antiguas con pocas hojas y un largo tronco desnudo. Aunque aún cumple con la función de sombrear y dar contraste y aislamiento a las casas de la calle, ha perdido el efecto que tenía anteriormente de dar la bienvenida o acoger la entrada a la comuna, y a pesar de que se trata de una especie que resiste las podas drásticas o mutilaciones, le va a tomar mucho tiempo en recuperar lo que provocaba.

Lo mismo ha ocurrido con otras especies añosas, como las robinias pseudoacacias, que han sido podadas para permitir el paso de tendido eléctrico, dejando sólo un gran tronco con una horquilla a 2m de altura, en forma de “Y”. Aunque es difícil encontrar robinias con el tamaño y forma de la copa que les corresponde, resisten bien la poda, volviendo a alcanzar cierto espesor de follaje al año siguiente, y cumplen adecuadamente con la función de demarcar calles, que en el caso de La Reina son largas, angostas y con pendiente, dando la impresión de infinidad. Cabe destacar que el tronco de esta especie muchas veces dificulta la visión en las esquinas y salidas de casas y no es raro encontrarle hijuelos, por lo que es necesario realizar un manejo adecuado para evitar que crezcan y debiliten o enchuequen el tronco principal.

Con la llegada del otoño, los acer negundos han dejado ver el resultado de la poda: un tronco principal que se divide aproximadamente a los 2m, formando especie de muñones de los cuales brotan numerosas ramillas. Aunque estas son signo de la vigorosidad del árbol, perjudica su estética y transforma lo que sería una bonita arboleda, en algo que se ve desproporcional y descuidado.

Otra especie que llamó mi atención, más que por su follaje por su estructura, fueron algunos olmos que se encuentran en Simón Bolívar y Clorinda Henríquez. Su copa esférica, pero sin hojas debido al ataque de alguna peste o insecto (que las perforó y marchitó), dejaba ver la cordillera a través de sus ramas, dando una sensación de infinidad, pero a la vez de soledad.

La Reina es una comuna que aún preserva un patrimonio arbóreo importante, que se encarga de mejorar la calidad de vida de todos los que vivimos aquí. Al caminar por sus calles en verano es posible disfrutar de la sombra de sus altos árboles y en otoño escuchar el sonido de las hojas y ver los distintos colores que se logran al combinar especies como plátano oriental, liquidámbar, robinias, etc.

En general son especies que cumplen con cualidades que los hacen buenos árboles urbanos, como que no tienen raíces superficiales, se adecuan a las condiciones ambientales y edáficas, tienen estructura y colorido atractivo, etc. Sin embargo, no porque contemos con árboles añosos y atractivos hay que olvidar que estos necesitan ser cuidados y mantenidos de acuerdo a sus necesidades y a las de la gente que vive aquí: realizar podas cuando sea necesario y extraer aquellos que son un peligro para la comunidad debido a su estado fitosanitario o desganche, para lo que es importante capacitar a las personas que realizan estas labores. ¡Cuidémoslos como ellos nos cuidan a nosotros!

julio 1, 2008 at 2:15 am Deja un comentario

ARBOLADO URBANO DE LA FLORIDA

DESFILE DE ÁRBOLES EN LA FLORIDA

Simón Navarrete

Muchas comunas en santiago, al crecer han “consumido” la Vegeta- ción a su alrededor, ocasionando su deterioro, principalmente por la apropiación de la riqueza natural existente sin preocuparse en reponerla. Se ha creado un tránsito unidimensional, el que causa la inestabilidad medioambiental inhe- rente a las comunas, esta inesta- bilidad se agranda conforme el crecimiento de las ciudades y las altas concentraciones de habitantes.

Tras dar unos pocos pasos de la estación de metro Bellavista, en pleno centro de la comuna La Florida, es fácil encontrarse con una amplia gama de arboles y arbustos de variados tipos y colores, que de inmediato entregan una impresión de que se cuenta con una gran cantidad de áreas verdes dentro de esta comuna.

Al caminar por la comuna de La Florida es confortable y se puede llega a tener la sensación de encontrarse en un desfile de giordano, gucci o en prada viendo desfilar a gran cantidad de arboles con variados tonos verdes, otros atractivos amarillos y rojizos otoñales, que embellecen sus calles y avenidas.

Sin embargo, el arbolado aporta no sólo elementos estéticos, sino también desempeña funciones como la conservación de la energía y el agua, mejora la calidad de aire, disminuye la escorrentía pluvial y las inundaciones, reduce los niveles de ruido y suministra un hábitat para la fauna silvestre.

Avanzando en dirección puente alto por la principal avenida que atraviesa la comuna entera se encuentra variedad de arboles como Acacios, pimientos, arces, aromos, liquidámbar, ciruelos, plátano ori- entales y algarrobos que en su mayoría a un lado entre vereda y calle, cumplen la función de sombrear principalmente a los peatones dar una mejor visión de verde a todos los locatarios de la comuna, ya que por esa gran avenida (Vicuña Mackena ), hace años se construyo la extensión del metro (Linea4), del color del cemento, lo que principalmente se buscaba con estos arboles era generar un contraste dando colorido a la comuna que en general tiene bastante vegetación. La especie mas vista fácil es el liquidámbar y los pimientos que también existen en el bandejon central de esa arteria, otorgando a la población que ocupa aquella calle sombra, una especia de “cordón verde”, tiene función de desconta-minar y entregar gran colorido verde y amarillo en esta estación principalmente.

Lo optimo seria mantenerlos con una poda leve, bastante regados y en el bandejon central aumentar el numero de especies, y complementar mas con arbustos, los liquidámbar por su copa alta entregan bastante sombra y son muy coloridos proporcionando mucho color al paisaje, estos arboles se encuentran también en otra arteria importante de La Florida que es Santa Raquel, donde han sido mas manejados por la municipalidad, al estar mas cerca de barrios residenciales están mejor cuidados y regados, lo mismo ocurre con los pimientos que entregan sombra y verdeamiento al paisaje.

En cuanto a los factores que atentan contra el desarrollo del arbolado en esta comuna, se pueden mencionar un sinnúmero de elementos que afectan negativa-mente dicho desarrollo, el alumbrado público es uno, el cual limita en cierta forma el crecimiento en altura de los arboles, además de sufrir corte de ramas por parte de las empresas al entrar en contacto con el alumbrado. La cercanía a la avenida también influye nega-tivamente sobre el desarrollo libre de los árboles, ya que al pasar los automóviles a gran velocidad provocan una cierta deformidad en el árbol, y por consiguiente acotan su crecimiento. La gran cantidad de cemento que rodea a dichos árboles

(Vereda, calle, etc.) Hace un efecto antagónico sobre las raíces.

Como manejo a los arboles se puede realizar un control apical para intentar lograr una forma mas esférica a la copa de estos arboles que entregan bastante sombra y así evitar su crecimiento en altura que a veces juega en contra de la urba-nidad. Mantener un riego más homogéneo y periódico para evitar posible estrés en algunos arboles ubicados en la comuna. A los arboles cercanos a las Avenidas recorridas mantener siempre un manejo que busque dar mas firmeza al árbol, a estos mismos arboles, como la razón entre copa y raíces muchas veces es limitante, realizar algún tipo de fertilización mínima periódica en el año.

Algo recomendable es que las ramas bajas de los arboles sean eliminadas para evitar el daño que se le hace por niños y vándalos. Con esta poda se eliminaría ese factor y se le puede dar mas forma a muchísimos arboles que están sin ningún diseño o patrón.

Algo que es inaceptable es la poda que se realiza sobretodo a fines de otoño, por parte de la municipalidad que contrata personal incapacitado que realizan podas excesivamente agresivas provocando mucho estrés a los arboles.

Cabe destacar la buena calidad del arbolado urbano en esta comuna, existen muchos factores que mejorar pero la gran variedad y cantidad de especies en la comuna es algo destacable.

julio 1, 2008 at 2:11 am 1 comentario

Recoleta

¿PONTE BELLA?

“Ponte bella”, es el eslogan que ha utilizado la municipalidad de Recoleta para anunciar los cambios que se han realizado. Arreglos en la iluminaria, pavimentación y de calles, nuevos semáforos y remodelación de algunas plazas y del estadio comunal. Pero en este “programa”, ¿está incluido el arbolado urbano, o sólo es el cambio en la infraestructura de la comuna?

Simplemente me levanté y comencé a caminar. Era un día muy agradable, de altas temperaturas, ideal para hacer una larga caminata. Hubo un momento que me empezó a dar calor y necesitaba que una agradable sombra me acogiera dándome frescor. Me di cuenta que al caminar por Avenida Recoleta, no existe una continuidad en el arbolado. Lo primero que me pregunte fue ¿Por qué? Si es tan necesario y entregan tanto beneficio para la comunidad. Mientras seguía caminando, las veredas en algunos sectores apenas dejaban pasar a una persona, lo que inmediatamente se me vino a la mente la respuesta de mi pregunta: si apenas hay espacio para transitar, menos va a haber espacio para la unificación del arbolado.

Al encontrar un escaño, me senté y disfruté de la naturaleza a mi alrededor entregándome todo lo que necesitaba sentir, inmersa en un ambiente natural, con un microclima de frescura increíble que necesitaba percibir después de mucho caminar, además de desconectarme la rutina universitaria en la que me encontraba. Una leve brisa hizo que cayera una hoja en mi cabeza, la tomé y la comencé a observar. Era la hoja de un Populus nigra o comúnmente llamado álamo, tenía un polvillo negro, me imaginé que era fumagina y me pregunté que tan “enfermos” se encontraban los árboles. Por lo que mi caminata se convirtió en una investigación. Me propuse recorrer la comuna describiendo el arbolado, pero me di cuenta que eso era muy ambicioso de mi parte, por lo que sólo recorrí las principales calles y avenidas, como también las de mi unidad vecinal.

Recorrí calles emblemáticas como Avenida Recoleta (todos la conocen por que encuentran los cementerios, General y Católico), Avenida Zapadores y El Salto. En todas me encontré con un escenario similar. La carencia del arbolado en los accesos más importantes de la comuna. Me encontré con árboles completamente mutilados, descabezados más aún con las actividades de poda que hay realizado los propios vecinos o las personas encargadas de la municipalidad. Esto daña irreparablemente la estructura del árbol ya que se atenta contra el próximo crecimiento, el cual será inadecuado obteniendo una mayor cantidad de ramas en la copa, lo que produce gran crecimiento, problemas con el tendido eléctrico, además de reducir la belleza innata de las especies sin la intervención antrópica. Desafortunadamente si la poda se realizó inadecuadamente, el árbol ya no volverá al hábito de crecimiento normal y siempre se deberá realizar de la misma forma. La labor de poda es muy necesaria, sobretodo si atentan contra la seguridad de la población, ya sea por la visibilidad de los automovilistas o por los vecinos que corren el peligro de que el árbol se caiga en sus viviendas. Pero es necesario que las personas que realicen esta labor sean entrenadas para no producir desastres en el arbolado. Además de la poda, en muchas ocasiones el estado fitosanitario afectaba el crecimiento y desarrollo de la especie, y ambas se relacionaban. Debido a un inadecuado ángulo de la poda, o la utilización de material contaminado con una especie enferma, había un daño y se producía por la herida de la poda, donde pueden ingresar hongos, virus y bacterias afectando la sanidad del árbol. Además se podían diferenciar cancros y agallas. Pero en general el estado sanitario del arbolado era buena.

En mi recorrido encontré especies como Acer negundo, Prunus cerasifera, Schinus molle, Maytenus boaria , Robinia pseudoacacia, Ailanthus altísima, Ligustrum lucidum, Pittosporum ondulata, Populus nigra, Liquidambar styraciflua, Jacaranda mimosifolia, Acacio melanoxilon, Caesalpinia spinosa, Melia azedarach, Brachychiton populneum, Grevillea robusta, Malus baccata, Olmos campestre, Sophora japonica, Fraxinus excelsior, Eleagnus angustifolia, Platanus orientalis, Acacia dealbata, las cuales muchas veces no estaban adecuadas al lugar. Recuerdo que mientras pasaba por las afueras del cementerio Católico encontré un árbol llamado Jacaranda mimosifolia, de apenas un metro, que se movía de un lado para otro por el paso de la locomoción colectiva; eso me hizo pensar el daño que sufriría por ejemplo en actos como el 11 de septiembre que siempre ocurren en ese lugar, el árbol obviamente no se encuentra ubicado en el mejor sector. Observé que hacía sólo algunos minutos había pasado un camión que provee de agua a los árboles, pero al fijarme en la holladura, muchas veces deficiente generalmente por el poco espacio, o por que no existían bordes que contuvieran el agua, ésta era insuficiente, o por el contrario había tanta agua en la holladura, posiblemente provocada por la poca infiltración de agua debido a alguna compactación del suelo o simplemente había sólo un exceso de agua, por lo que no se cumple con el régimen hídrico que necesita la especie.

Cuando me acercaba a mi destino final, que era mi casa, hice mi último esfuerzo y recorrí mi unidad vecinal, percatándome la diferencia del arbolado con respecto al de las calles antes mencionadas. El arbolado estaba presente, entregándome frescor, diversidad de especies, belleza escénica, disminución de ruido, todo lo que necesitaba después de mi osada aventura. El arbolado unificaba el espacio y podía seguir un camino específico, llegué a una plaza muy bonita donde al fin descansé. Todo lo que había analizado lo encontré en mi sector, en las calles donde siempre transito y nunca me había percatado de ello. En esa plaza quedé con una sensación de que la comuna en sí necesita de los beneficios del arbolado y había que hacer algo para mejorarlo. Para ello me dirigí la siguiente semana a la Dirección de Aseo y Ornato de la comuna. Me recibieron con la mejor disposición y hablé con Tania Aravena, Ingeniero Forestal quien está trabajando precisamente con el arbolado de la comuna. Afortunadamente el municipio sí se interesa en el tema, aunque queda mucho por avanzar, se está realizando un catastro de especies, estado fitosanitario, entre otras, todo esto por unidad vecinal, ya se creó por ejemplo un vivero para la reposición de especies. Aunque esto implica un gran trabajo en el mediano a largo plazo, pero ya se ve un cambio y preocupación por las autoridades comunales.

Creo que cada día, las personas se darán cuenta de los beneficios que representan los árboles, tengo las esperanzas que no sólo reclamen que los árboles les molestan por que botan muchas hojas y tapan las canaletas. El cambio de pensamiento lo tenemos que hacer todos para que a futuro tengamos una mejor calidad de vida y no vivamos en una selva de cemento.

julio 1, 2008 at 1:57 am Deja un comentario

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